Mauricio Macri y Jair Bolsonaro parecen haber superado diferencias personales para encontrar un nicho de colaboración: bloquear a Venezuela para facilitar una desestabilización que justifique intervenciones directas. También apuestan por co-liderar y flexibilizar el Mercosur, en un plan que parece el segundo paso después de la desarticulación de las políticas sociales en sus países.