Krassnoff cumple sus más de 1.000 años de prisión en el penal de Punta Peuco, donde nunca ha reconocido su participación en los crímenes de lesa humanidad cometidos bajo el mando de la DINA. A pesar de sus reiteradas sentencias, continúa representando el rostro visible de la represión sistemática que sufrió el país durante la dictadura. Sin embargo, el candidato republicano abrió la puerta a indultarlo por “razones humanitarias”.