Goles hay todos los días y seguirá habiendo. Aunque Racing haya goleado, lo más importante de la noche aconteció en ese instante escondido, en ese ratito que, probablemente, muchos hinchas ni siquiera hayan notado. Por primera vez, un futbolista prefirió la dignidad a la demagogia en pleno partido, con 30.000 personas mirándolo.