La posibilidad de realizar las próximas elecciones de abril en dos jornadas, hace despertar los temores de que se repita un escenario similar a uno de los escándalos políticos en la historia de Chile, que implicó la denuncia de irregularidades electorales en las primarias internas del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en 1988, el denominado Carmengate.