En octubre de 2021, funcionarios de la Dirección General de Aguas detectaron que la Junta de Vigilancia del río Copiapó había instalado bocatomas en lugares no autorizados, desde donde extraían ilegalmente enormes volúmenes de agua que iban a parar a las manos de grandes usuarios de la zona.
El Código de Aguas de 1981 permitió el otorgamiento masivo de derechos de aprovechamieto de las aguas del río Copiapó durante los últimos años de la dictadura. Para 1993, los derechos otorgados casi quintuplicaban la capacidad natural de la cuenca, lo que terminó provocando su sequía. Sin embargo, la semana pasada, un fallo judicial inédito decretó la intervención del Estado en la administración de las aguas del río Copiapó
"Las precipitaciones en esta última temporada 2022-2023, han sido muy pocas. Hemos tenido un déficit del 49 %", afirmó el director zonal del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú
En Sudamérica, Chile lidera la crisis hídrica: durante las tres últimas décadas, la disponibilidad de agua en el país ha disminuido entre un 10% y un 37%, alcanzando incluso en algunas zonas el 50%.
"En Petorca la gente no tiene agua para tomar. En Copiapó las fuentes de agua también se agotaron y por eso se construyó una planta desalinizadora", recordó la académica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile, María Christina Fragkou.
Herramienta desarrollada por investigadores de la U. de Chile busca transformarse en un insumo relevante para la toma de decisiones en el contexto de cambio climático y de la megasequía que se extiende por más de una década en la zona centro-sur.
Recursos serán distribuidos en 11 obras, que beneficiarán a las y los habitantes de las comunas de Cabildo, Calle Larga, Casablanca, Llay Llay, Nogales, Olmué, San Antonio, San Felipe, Santa María y Zapallar.