Robert Morris, fundador de la megaiglesia Gateway y exasesor de Trump, se declaró culpable de abuso sexual a una menor en los 80. Según The Guardian, la víctima tenía 12 años. Fue sentenciado a 10 años, con 6 meses de cárcel. El caso provocó una crisis institucional en su iglesia y reveló un intento de soborno a la víctima.