La alianza entre los Bolsonaro y Trump expone una contradicción tan flagrante como peligrosa: se aplauden discursos patrióticos mientras se avalan medidas que lesionan la estabilidad política, social y comercial del gigante sudamericano. Con un escenario judicial asfixiante y un andamiaje de propaganda bajo la lupa, la derecha confía en la validación externa para mantener viva una polarización que amenaza la democracia institucional de cara a las urnas del próximo 4 de octubre. La soberanía de Brasil y del continente están en juego.