El estudio reciente, publicado en 'American Journal of Physical Anthropology', se propuso confirmar el sexo del cuerpo, que fue encontrado cerca de la aldea de Birka, en Suecia, en el siglo XIX. Los investigadores recuperaron muestras de ADN del esqueleto y descubrieron que la persona llevaba dos cromosomas X y ningún cromosoma Y, un signo de que era biológicamente una mujer.