Once de los países que integran el Grupo de Lima, entre los que está Chile, se desmarcaron de las declaraciones de Almagro. A través de un documento, divulgado por la cancillería peruana, expresaron su “preocupación y rechazo a cualquier curso de acción o declaración que implique una intervención militar o ejercicio de la violencia, amenaza o uso de la fuerza en Venezuela”.