Señor Piñera, usted, patrón de academia, usted levemente inventado a medias por los sesgos y la estupidez humana, usted que curiosamente sabe que no tiene corazón, que sólo es capaz de sentirse existente con los brazos arriba, mientras su asquerosa camisa de 1000 dólares nos deja fétidos, usted señor Piñera, y usted lo sabe bien, […]