En América Latina sólo Cuba, el Distrito Federal de México y, recientemente, Uruguay han legalizado el aborto voluntario. En los otros países sigue siendo un delito y sólo se permite la interrupción del embarazo cuando es espontáneo, amenaza la vida de la madre, el feto es anencefálico o es por violación. El castigo de mujeres que sufren abortos involuntarios es todavía una realidad en El Salvador, Chile, Honduras, Nicaragua y República Dominicana.