El científico que dirige la respuesta del Reino Unido a la pandemia de ébola, Adrian Hill, de la Universidad de Oxford, lanzó un ataque devastador a la gran industria farmacéutica, acusando a los gigantes del sector, entre ellos a las compañías GlaxoSmithKline (GSK), Sanofi, Merck y Pfizer, de no haber fabricado una vacuna, no porque no fuera posible, sino porque “no era negocio”.