De repente Estados Unidos ve aparecer un candidato a presidente –que ya llegó a parecer como favorita– que plantea, en el plano internacional, todo lo que a Washington le gustaría. Bajar el perfil del Mercosur y establecer acuerdos bilaterales –se supone que, antes de todo, con Estados Unidos-, elogiar a la Alianza para el Pacífico, criticar a las decisiones de los Brics, así como subestimar el rol de Unasur, del Consejo Suramericano de Defensa, entre otros organismos internacionales.