Iraq evolucionó siguiendo las expectativas de Washington. “Meses antes de la invasión de Iraq, las agencias de inteligencia de EEUU predijeron la posibilidad de que se desataran violentas divisiones sectarias que iban a proporcionar nuevas oportunidades a al-Qaida en Iraq y Afganistán”, revelaba el Washington Post en mayo de 2007. Estos sombríos análisis “estuvieron circulando profusamente dentro de la administración Bush antes de la guerra”, no obstante, siguieron adelante con sus planes, con los efectos devastadores de todos conocidos.