Horas antes del tercer intento de destitución y que iba a ganar, el ex presidente peruano Pedro Castillo decretó el cierre del Congreso. La decisión sorprendió hasta a sus asesores más próximos e hizo saltar rápidamente los resortes del poder que en poco más de una hora lo acusaron de golpista, lo sacaron del palacio de gobierno y lo metieron preso. La rapidez fue posible porque ya estaba coordinados militares y policías, quienes lo tenían 'fijado' ¿Puede un presidente hacer un golpe de estado cuando hasta sus escoltas lo espían?