Históricamente el bosque nativo chileno ha sido sobreexplotado y degradado mediante la extracción desmedida de madera, incendios forestales, eliminación total para habilitación agrícola y avance desproporcionado de superficies cubiertas principalmente por eucaliptos y pinos radiata, sobre todo desde la imposición de un nuevo modelo forestal iniciado en 1974 a través del Decreto Ley 701