El mensaje de Pekín es claro: no se plegará al bloqueo. Si Washington intenta interceptar un buque con destino a China, el mundo podría estar ante el primer enfrentamiento naval directo entre las dos superpotencias desde la Guerra Fría, pues Pekín depende del estrecho de Ormuz para más del 40% de su petróleo y mantiene con Irán un Acuerdo de Asociación Estratégica de 25 años, que convierte a Teherán en un socio clave de su Nueva Ruta de la Seda.