"Cuando la exigencia de paz se desvincula de sus causas materiales, la palabra se convierte en un término vacío, en un significante despojado de sustancia, exactamente igual a lo que ocurre hoy con conceptos manoseados como 'libertad' o 'democracia'. Gritar 'paz' en abstracto, sin señalar con el dedo al imperialismo y a la lógica de acumulación global que necesita la guerra para subsistir, no es neutralidad; es, en el mejor de los casos, ingenuidad y, en el peor, complicidad discursiva".