Culatazos, colgamiento desde sus extremidades, colocarlos desnudos en el piso y caminar sobre ellos, interrupción del sueño, exposición al sol durante horas y al frío de la noche sin ropa, subir y bajar cerros con ejercicios de punta y codo, lanzarlos dentro de tambores por laderas, electricidad en el cuerpo, sumergir la cabeza en agua (submarino), golpes en los oídos (teléfono), simulacros de fusilamiento, violaciones, abusos sexuales y mantenerlos con escasas raciones alimenticias, fueron algunos de los flagelos cometidos.