La película de Nayra Ilic ha sido reconocida por su mirada íntima y sensible, combinando una puesta en escena contemplativa con una profunda reflexión sobre la memoria y el fin de una época. Cuerpo Celeste es, a la vez, un retrato generacional y una exploración poética del paisaje chileno, donde el desierto se convierte en un espejo de la transformación interior de sus personajes.