Hasta la Fundación Paz Ciudadana, históricamente ligada a la derecha chilena, cuestionó la iniciativa del Gobierno. Su director, Daniel Johnson, planteó que el texto "no aborda las causas reales del problema; no tiene métrica medible del objetivo ni tampoco una proyección de resultados ni de daños colaterales, considerando que se establecen sanciones regresivas, construidas sobre la supresión de beneficios sociales".