El paso dado en 2024 con la promulgación de la Ley N° 21.728 marca un hito histórico. El Estado, después de más de cuatro décadas, asume su responsabilidad y comienza a reparar un daño que no era solo económico, sino fundamentalmente moral. Un daño que pasó de generación en generación, y que hoy —por fin— comienza a sanar.