Firmantes denunciaron que este crimen se produjo tras una sostenida campaña de incitación por parte de autoridades y portavoces militares israelíes contra Anas Al-Sharif y otros periodistas palestinos, "acusándolos sin pruebas de vínculos con grupos armados y de 'fabricar' un genocidio, con el objetivo de desacreditar su labor y justificar su asesinato".