Yo aún recuerdo, cuando niña muy pequeña, mi madre en Concepción, saliendo con lluvia y frío a reuniones por el voto de la mujer… Ellas avanzaron. No retrocedamos.
"Cada vez queda menos para que la iniciativa sea despachada a ley", destacaron desde el Ministerio de Desarrollo Social tras la votación de las y los senadores en Valparaíso. Proyecto pasó a la Cámara de Diputadas y Diputados para su tercer y último trámite legislativo.
"Buscamos que la Constitución establezca el derecho a la salud sexual y reproductiva y garantice las tres causales como una protección mínima e inalterable, más allá del gobierno de turno. Que ninguna administración pueda vulnerar estos derechos mediante glosas, reglamentos o presiones institucionales..."
Cuando defendemos el derecho a interrumpir un embarazo con seguridad y dignidad, enfrentamos un modelo ideológico que no solo representa a Kast o a su sector, sino a una red más amplia que opera en múltiples fronteras. La ultraderecha no actúa aislada: exporta su agenda antifeminista a través de partidos, movimientos religiosos y alianzas internacionales.
El derecho de alimentos no es un beneficio ni una concesión, sino una garantía jurídica que protege la dignidad de los jóvenes y la equidad entre los padres. Defenderlo significa reconocer que la educación no puede depender del sacrificio de unas pocas, sino del compromiso colectivo con la igualdad de oportunidades.
"Hacemos ingreso de este proyecto porque queremos blindar los avances de los derechos para las mujeres ante las amenazas", señaló la diputada y senadora electa del PS, Daniella Cicardini, quien presentó la iniciativa junto a un grupo de parlamentarias y parlamentarios del Frente Amplio, buscando incorporar un nuevo numeral en el artículo 19 de la Constitución.
Basta de hacer llamados desde el miedo: llamemos desde la acción y la convicción. Porque la historia no la escriben quienes se resignan, sino quienes se atreven a desafiar lo establecido y a construir, con autonomía y fuerza colectiva, un horizonte distinto.
Las plataformas digitales no son inocentes. Cada video de autoayuda misógina genera vistas; cada interacción refuerza el algoritmo que empuja a los jóvenes hacia contenidos cada vez más extremos. El resentimiento se vuelve rentable. Y esa economía emocional del odio se traduce en dinero, clics y poder simbólico. Las empresas lo saben, pero lo disfrazan de “libertad de expresión”.
La Coordinadora 8M realizó el sábado 22 de noviembre una asamblea feminista antifascista en el Parque del Estadio Nacional, donde se analizó el avance del fascismo en Chile y sus efectos en los derechos de mujeres y disidencias. La actividad reunió a mujeres, disidencias y diversas organizaciones feministas.
En Chile, un 73,8% de las mujeres declara haber sufrido violencia digital, según datos de ONG Amaranta. Los efectos son severos: afectación emocional, sensación de inseguridad, baja autoestima y daño reputacional, entre otros.