El prontuario de denuncias acumuladas por Juvenal Olmos, su incompetencia administrativa y dudosa calidad moral, así como la impunidad con la que se maneja, no solo reflejan a nivel municipal una crisis institucional en el fútbol chileno, sino que constituyen una alerta sobre el perfil de personajes que no deberían tener poder ni espacio en la administración del deporte en nuestro país.