Andrés Manuel se sacó la banda y se la entregó a la maestra Ifigenia que apenas se sostenía de pie y se la pasó a Claudia. Y ésta, con ayuda de una joven soldada que estaba ahí detrás, se la calzó perfectamente, aunque todavía se veía arrugadita debido al azaroso viaje de AMLO, que tuvo que atravesar toda la Ciudad de México con la banda puesta.