Hoy, no solo el pueblo estadounidense, buena parte de los medios de comunicación que conservan algún rasgo de decencia, y hasta la élite, repudia a Trump por los hechos del 3 de enero. No lo plantean por amor a Venezuela o al presidente Maduro. Lo hacen porque Trump está encaminado a destruir el sistema político de Estados Unidos y, con ello, el sistema hegemónico de dominio mundial que han construido desde el fin de la segunda guerra mundial.