África -que Occidente siempre ha considerado una tierra de conquista y explotación- tiene un enorme potencial de desarrollo económico, y está destinada a asumir una importancia estratégica cada vez mayor. Y Moscú parece haberlo entendido mejor que otros.
El mercado global de compensación por emisiones de carbono, que se prevé se multiplique por cien de aquí a 2050, intensifica la explotación neocolonial bajo la apariencia de soluciones climáticas
El proceso de descolonización que alguna vez tuviera la zona, con repúblicas multiconfesionales y bajo la unidad panarabista, está sufriendo un contra-proceso de auténtica re-colonización, aunque, adaptada a los tiempos que corren y, como no podía ser de otra manera, subsidiaria (proxy).
Indudablemente en el terreno táctico, Israel, Turquía y Estados Unidos son los ganadores ante la debacle del régimen de al-Ássad. Pero, es necesario dar algunos elementos que permitan ofrecer pautas para ir comprendiendo las secuelas que este hecho podría tener desde una mirada estratégica.
Políticos como Biden, Macron, Scholz, Borrell, Keir Starmer son aquellos que, bajo la idea de mantener una hegemonía a la baja, han establecido una política de máxima presión, de cerco contra Rusia, que resulta inaceptable.
El colonialismo sigue vivo y se manifiesta de distintas formas. En este momento, en África se libran las batallas anticoloniales más importantes del planeta. Debemos conocerlas y apoyarlas.
No existen llamados de alerta, desde ese Occidente, frente a un régimen como el de Tel Aviv que, con la posesión de armas nucleares y su afán expansionista, desestabilizador, agresivo y violador de las leyes internacionales, es el verdadero enemigo de los pueblos.
Israel no está estructuralmente equipado para una guerra asimétrica de desgaste, en la que el ganador es el que resiste más tiempo, no el que inflige más pérdidas al enemigo.
Claramente, el mundo empieza a abandonar el hegemonismo unilateral de Estados Unidos, prácticas imperialistas y neocoloniales, y al menos ofrece una perspectiva de un futuro compartido más brillante para la comunidad internacional, en base a la cooperación beneficiosa.