El plebiscito es una herramienta democratizadora que reconoce la soberanía de los pueblos y el protagonismo que les cabe en tanto poder constituyente. Un plebiscito dirimente nos permitirá, además, levantar un proceso de educación popular amplio, que informe y propicie la deliberación de distintos sujetos y sujetas políticas frente a las temáticas que definirán el curso de este país en las próximas décadas, proceso que debe ser de un carácter inclusivo, amplio, y que contemple la participación de toda la población mayor a 14 años.