"Esta actividad violenta, en la cual indefensos animales son aterrorizados, golpeados e incluso torturados mediante picanas eléctricas por diversión, debe dejar de ser deporte nacional y dejar de recibir miles de millones de pesos de los impuestos que pagan todos los chilenos", argumenta la ONG Animal Libre, impulsora de la campaña #NoEsDeporte.