El contrato firmado la semana pasada es el más grande que alguna vez haya concedido ESO y también el mayor para observatorios astronómicos basados en tierra, con una inversión aproximada de 400 millones de euros.
El equipo detectó 953 galaxias que parecen estar acumulándose en la misma área estelar. Los astrónomos pudieron confirmar que al menos 65 de ellas efectivamente se están acercando unas a otras.
Mercurio se pudo ver como un lunar negro desplazándose por la superficie del Sol, y en muchos lugares del mundo las personas se reunieron para ser testigos de este particular evento.
Los intentos por explicar cómo un objeto tan grande puede estar orbitando a esas distancias, sugieren que éste tuvo que haber desafiado todos los pronósticos.
Mediante una ecuación, dos científicos lograron establecer un "límite de pesimismo". Éste resultó ser clave para creer que es muy probable que sí haya surgido vida extraterrestre inteligente en algún momento y lugar de la Vía Láctea.
Suponen que posibles extraterrestres usarían la misma lógica de los científicos en la Tierra, cuando especulan acerca de la vida en otros planetas y galaxias. Con esta base, han ideado un sistema de 'invisibilidad'.
La actividad de extiende por un trimestre, con tres jornadas de charlas y observación telescópica. Su objetivo es difundir los conocimientos astronómicos y acercar esta ciencia a todas las personas.