Dicho con rapidez, enfrentamos un doble fenómeno: por un lado, el de la expansión y re-territorialización extractivista de los procesos de acumulación originaria; por otro, el de la vertiginosa aceleración del tiempo histórico en la experiencia de los sujetos sometidos a sociedades capitalistas. Ello, a nuestro juicio, demanda -entre otras muchas posiciones aún más relevantes para la lucha de los pueblos del mundo- la necesidad de adoptar una perspectiva geopolítica de cara a la comprensión general del fenómeno.