Las pérdidas de 7 mil millones de dólares en mercados a futuro de cobre —ocasionadas por contratos celebrados entre 2005 y 2007— no son resultado de “un cambio brusco, imprevisible, espectacular y estructural (del precio del cobre), acaecido a partir de la segunda mitad de 2006, generado por la emergencia de China”, como determinó en 2015 una Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados.