Los diputados están en el banquillo. A los bajos índices de aprobación ciudadana, se suma un nuevo episodio que enciende las alarmas: la decisión de la comisión de Régimen Interno de no investigar a privados, justo cuando se constituyen las instancias para indagar a Penta y el financiamiento a las campañas políticas. Escenario que abre un nuevo manto de dudas sobre las relaciones entre el dinero y la política y cuál es el verdadero rol de los parlamentarios en materia fiscalizadora.