«El diálogo destruye cualquier situación macabra», escuché en la radio, mientras iba conduciendo un auto con mi sobrino de tres años al lado, que viajaba con auriculares. ¿Qué estaría escuchando él en ese momento? Me pregunté quién le estaría hablando, qué estaría internalizando... Entonces recordé que M. A. K. Halliday había dicho que «El niño que aprende el lenguaje, además, aprende al mismo tiempo otras cosas y se forma de este modo una imagen de la realidad».