Una pequeña y estimulante historia de dos creativos inventores australianos que crearon una papelera automatizada marina que recoge basura flotante, combustible y detergentes, entre otros materiales contaminantes, de forma ininterrumpida, 24 horas al día, los 365 días del año. Este «cubo de basura marina» se empezará a utilizar en clubes y puertos, porque estos espacios ofrecen un entorno controlado, sin enormes olas o grandes tormentas.