El paseo europeo de Kast sirve para exponer la cercanía de aquella Reconquista católica en el futuro gobierno chileno. Es un elemento fundamental del horizonte de aquella teología política contrarrevolucionaria, es decir, reconquistar el mundo occidental, reposicionar ese catolicismo conservador –con tintes tradicionalistas, en lo más posible– como hegemónico en nuestro continente, o bien, como aquéllos prefieren: en la Iberósfera.