Las dificultades económicas y los problemas sociales que sufren los pescadores artesanales y sus familias han quedado dramáticamente al descubierto debido a la emergencia sanitaria en que nos encontramos, debido a que como consecuencia de las cuarentenas, las restricciones y los confinamientos no les han permitido desarrollar su trabajo en forma normal. A lo que se suman otros factores como la depredación de los recursos marinos derivados de la indiscriminada pesca de arrastre y el alto precio del combustible utilizado en sus faenas.