Los días 27 y 28 de mayo, la Corporación de Memoria de Puchuncaví realizará visitas guiadas por las instalaciones recuperadas del centro de detención, hoy museo de sitio, con expertos en historia y preservación.
Desde la comunidad escolar señalaron que estos episodios no son eventos aislados, pues el 22 de marzo pasado también se registró un grave episodio de contaminación con una nube tóxica, que afectó a alumnos y profesores.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo” ('Cien Años de Soledad', Gabriel García Márquez)
El incidente se registró en la planta de ácidos, destinada a “capturar el dióxido de azufre para que no sea emitido a la atmósfera”, lo que generó la suspensión de clases en la zona.
También se tomaron otras precauciones, como que los niños permanecieran bajo techumbres y "no se agitaran". Desde la empresa afirmaron que la emergencia se produjo por una detención en la planta de ácidos, que obligó a detener la operación de la fundición de concentrados, generando una emisión de "gases fugitivos".
Investigación evalúa cumplimiento de Planes de Descontaminación y recomienda mejorar las normas para cumplir recomendaciones de Organización Mundial de la Salud (OMS)
La fundición ha superado 63 veces el límite que fija la norma, desde que esta fue publicada en 2019. Pero la regla es tan laxa que aún no incurre en incumplimiento: puede rebasarla hasta en 131 ocasiones.
"Queremos transformarnos en zonas de resistencia ambiental, de restauración ambiental, para que nuestros ciudadanos tengan la oportunidad de hacer realidad la dignidad que se merece nuestra gente", declaró el alcalde de Coronel, Boris Chamorro.
Organizaciones ambientales, civiles y alcaldes expusieron sobre la necesidad de que la nueva Constitución contemple en su texto final una protección mayor hacia las ciudades que acogen a empresas de alto riesgo y terminar con las mal llamadas zonas de sacrificio ambiental.
Los habitantes de Quintero y Puchuncaví han manifestado en reiteradas ocasiones sentirse desprotegidos, ya que no ha habido avances en la investigación respecto a cómo se intoxicaron y las empresas del cordón industrial siguen funcionando.