La crisis del Sename es expresión y fusión de los más sórdidos intereses que mueven a la clase política y sus vinculaciones comerciales. El cuidado de niños abandonados y desamparados derivado en oscuro negocio, es la más amarga guinda en el pastelazo gubernamental. Este gobierno había sido advertido por la Cámara de Diputados el 2014 de las atrocidades en los centros del Sename, informe que silenció y no consideró. En un nuevo texto, pasajes del horror vivido en esas verdaderas cárceles para infantes, que se reproducen aquí.