Temuco cumple 145 años entre celebraciones que omiten su origen bélico: la ocupación militar de tierras mapuche. Mientras autoridades festejan, descendientes del cacique Huete Rucán, uno de los dueños ancestrales del territorio, levantan la memoria y exigen justicia. Detrás del explosivo crecimiento urbano persiste se esconden masacres, cementerios profanados y una deuda histórica que el discurso oficial silencia.