La pequeña Naftalí Cuello nunca olvidará su primer día de trabajo junto a sus dos hermanas en las plantaciones de tabaco de Carolina del Norte. “El tabaco estaba alto y hacia un calor sofocante, unos 38 grados, una sensación mareadora debido a la gran cantidad de humedad, la que cubre el sur del país. No nos dijeron lo que teníamos que hacer, pero sí que lo hiciéramos rápido o si no, nos iban a echar”, afirma Naftalí, a través de una llamada telefónica