En julio de 1944, representantes de más de 40 países se reunieron en un hotel en Bretton Woods, en New Hampshire, EE.UU. para diseñar un nuevo modelo de relaciones comerciales y financieras entre quienes se erigían como potencias una vez concluida la Segunda Guerra Mundial. Han pasado ya 70 años, pero las instituciones nacidas en aquella cita —el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial— continúan reproduciendo los mismos esquemas de dominación, para beneficio exclusivo del gran capital en manos de las potencias occidentales.