La otredad del mundo fúngico, esa existencia ni animal ni vegetal, se nos presenta como un mundo extraño e incluso repulsivo. Pero los estudios con fósiles de hongos de hace más de 400 millones de años, han dado nuevas luces sobre los primeros años de la vida en la Tierra y la manera en que estos organismos influyeron sobre el cambio climático a lo largo de los milenios.