La lección de Hungría no es que la izquierda deba rendirse y ceder el espacio a una derecha "moderada" como dice Monedero, el cofundador de Podemos. Es que cuando la oposición no tiene proyecto, el poder lo llena solo. Magyar ganó en parte porque logró articular el voto anti-Orbán, sí. Pero también porque frente a él no había ninguna alternativa progresista capaz de hacerlo.