Cuando conmemoramos a las víctimas de ejecución política, la Región de Valparaíso resuena con una fuerza particular. Su geografía está marcada por las cicatrices de nuestra historia y hoy nos interpela a través del Memorial de la Avenida Brasil, con los nombres de los ausentes grabados en piedra. Su eco se siente en las placas de la PUCV y la UPLA, que recuerdan a estudiantes y académicos arrebatados. Se expresa en los murales que visten de memoria los muros de nuestros barrios y en la labor incansable de la Casa de la Memoria de Valparaíso.