"Una mujer que ha vivido una violación, que experimenta inviabilidad fetal o riesgo vital a consecuencia de un embarazo, está viviendo una situación de alto impacto psicológico y emocional. Por eso, condicionar la interrupción del embarazo a la escucha del latido es macabro y no busca otra cosa que generar culpa", sostuvo el legislador del PC.