En septiembre de 2025 el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU recomendó al Estado chileno tomar medidas para asegurar el derecho de las personas indígenas privadas de libertad a practicar sus costumbres y ceremonias espirituales y religiosas. Por ello, desde el entorno del Machi hicieron un llamado a "defender los derechos consagrados" y rechazaron la decisión de Gendarmería, calificándola de arbitraria y discriminatoria.