"Yo era chica, iba en 4° básico y la profesora, como solía ocurrir, me había mandado a buscar tiza. La bodega estaba al lado del gimnasio donde estaban ensayando, así que una vez que la conseguí, no pude evitar quedarme husmeando a la joven que, bajo la dirección del profesor de música, entonaba melodiosamente “Para vivir” de Pablo Milanés..."