Detectados por primera vez en 2019, estos compuestos llamados nitazenos han sido identificados en al menos 30 países, donde ya se han convertido en una amenaza emergente para la salud pública, al ser mucho más potentes que el fentanilo, sustancia que a su vez es 50 veces más fuerte que la heroína, por lo que son llamados "la trampa del diablo".